HISTORIA DE UN PARTO I

Sabía que quería parir en casa, mi Pedro tampoco dudo, pero pasaron los meses y mi cabeza a veces dudaba, apareció el miedo...y si algo sale mal? Y si ese porcentaje de posibilidades que escapan a mí control hacen que algo pase?. Decidí hacerme cargo del miedo que sentía, mirarlo, vivirlo.  Alrededor mío todos confiaban en nosotros, nunca nadie puso en duda nuestra decisión ni nos hablaron de sus miedos (que importante esto!)... Solo nos decían qué valientes! Y yo por dentro me movía entre la certeza de saber que podía parir en casa y ese miedo que había llegado de visita. Tan valientes somos? O se ha normalizado tanto parir medicamente que nos olvidamos de este proceso tan natural y saludable? 

Cuando dudaba miraba la naturaleza y todo se volvía a encajar dentro de mi. Sabía que ese miedo estaba sanando algo importante porque sé que gestar y parir son medicina. En mi jardín apareció un nido de pájaros acompañando, además de un tremendo nido de loros. Todo florecía. 

Por otra parte, mi ginecólogo Jaime Robles acompañaba de una manera maravillosa nuestra decisión, una combinación de ciencia, seguridad, alegría e intuición. Llego la semana 30 y conocí a mis dos lindas matronas @parirconmatronas quienes nos acompañarían en nuestra casa.... una paz y tranquilidad exquisita volvían a aparecer. Me habían hablado de ellas, de su intuición, de su sabia y hermosa compañía en los nacimientos... las vi y supe que eran ellas a quienes estaba buscando. El miedo se había ido. Pascale y Colomba por su parte jugaban, tocaban la panza, le cantaban y esperaban ansiosas el nacimiento de su hermana Celeste. 

 

Empezaba la semana 40 y despediamos a Maida, quien con su hijita Leo se convirtieron en nuestras doulas prenatal, nuestros angelitos que nos cuidaron antes que naciera Celeste, (que hubiera hecho sin ti y sin todo el amor que nos entregaste!).  Ese mismo día comienzo a sentir mis primeras contracciones y señales de que se acercaba el día. Pañales, juguetes, risas, llantos, gritos, comida, cuentos, abrazos, contracciones de pocos segundos y a mudar de nuevo...estaba completamente hacia fuera, así era imposible entrar en trabajo de parto!. "Pedro parece que tendremos que llamar a mi mama". Y el panorama de un viaje fuera de stgo a la casa de la abuela era el plan perfecto. ... un abrazo infinito de despedida a cada una, sabiendo que cuando nos volviéramos a ver ya no seriamos las mismas. Pascale, mi hermosa Pascale estaría perfecto, pero mi Colo de 2 años nunca había dormido sin nosotros... a soltar y confiar en todos los besos y abrazos que le había dado sus 2 primeros años. Mi chinita hermosa sabía que cuando la viera de nuevo, la vería enorme y dejaría de ser mi guaguita y ella también lo sabía. Esto fue el primer gran soltar de mi parto, dejar de controlar todo, confiar y fluir con lo que estábamos viviendo..... Contracción!.....se fueron mis niñitas y media hora después empezó el trabajo de parto regular. Mi cuerpo empezaba a llamarme, a llevarme hacia adentro y mi cabeza de a poco comenzaba a desconectarse... risas entre nosotros, llanto de emoción. Ahora si que comenzaba el gran viaje. Faltaba poco para ver a mi Celeste y abrazarla, me sentía tranquila, feliz, en casa. No necesitaba nada, solo esperar, dejar que mi cuerpo hiciera su parte y la mano firme y llena de amor de mi Pedro. 

 

Camino por mi casa en complicidad con Pedro... que necesario estar solos y dar espacio al silencio, a la intimidad, a la música suave. Armé mi altar de parto y cada uno estuvo en su mundo por un rato, respiré, hice un poco de yoga muy suave mientras Pedro ponía música y desde su espacio me acompañaba y cuidaba. Se respiraba tanta paz... las contracciones iban poco a poco aumentando...  todavía me reía de emoción y le contaba lo que iba sintiendo. En este momento del trabajo de parto mover las caderas y respirar profundo era perfecto para transitar la intensidad de las contracciones, solo quedaba esperar confiando plenamente en la fisiología de mi cuerpo, la oxitocina ya era la invitada de honor. 

Entre contracciones me siento en la pieza de mis niñitas a descansar, quería estar sola en un lugar sin luz. De pronto como si estuviera soñando despierta, cierro los ojos y veo a Celeste de unos 25 años caminando en una playa, tan hermosa, tan libre y tan feliz que me empiezo a reír sintiendo un éxtasis absoluto y me veo a mí, más vieja, con canas, feliz de estar ahí, con ella. Me hace cariño en la cara y me dice "mamá todo está bien", me habla de su vida, de sus hermanas, de nosotros sus papás. No sentía dolor, estaba con ella, emocionada, impresionada de verla y agradecida. No sé cuanto rato estuve así pero derrepente veo en este "sueño" que mi hija me invita a ir a un túnel negro que estaba en el mar, me da la mano y juntas entramos al agua. Abro los ojos y me paro, teniendo la certeza que ahora comenzaba la parte más intensa de nuestro parto. Oxitocina a mil...ya no me reía y la intensidad en cada contracción era a mil....entre masajes, agua caliente, gemidos, pelota de parto y voz profunda le apreto la mano a Pedro y grito que llame a nuestras matronas. Celeste ya nacía. En media hora ya estaban aquí y sin darme cuenta en pocos minutos mi casa estaba llena de velas, aromas ricos y silencio. Casi imperceptibles, apoyando y  dando masajes prepararon un rincón de nuestra pieza. Estaba tan cansada, recuerdo que repetía eso y llamaba a Celeste entre gemidos y quizás rugidos a esta altura jaja. En un momento me paro como buscando quizás la última reserva de energía que me quedaba y me vuelvo a agachar en cuclillas, sostenida por mi amor, mi Pedro y protegida en frente por las Andreitas. Un grito profundo, un aro de fuego y el llanto de mi celeste hermosa. Ahí estaba, perfecta, chiquitita tan chiquitita, no lo podía creer estabas aquí mi amor churrita. Con un abrazo entre lágrimas de emoción le dábamos la bienvenida en nuestra casa, en la más completa intimidad y paz. Mientras la olía y miraba entendía por primera vez cuando dicen que en un parto viajas a las estrellas para buscar el alma de tu hija y pensaba llena de oxitocina: ¿Duele parir natural? la verdad es que si duele, pero es muchísimo más que eso. 

Espero les haya gustado leer la experiencia de Andrea, éste espacio fue generado para que puedan expresar sus partos, comentarios al respecto, viviencias, etc. Seguramente muchas tienen miedo al momento del parto y acá puedan encontrar seguridad.

Si quieren enviarnos tu historia, escríbeme a contacto@myway.cl

Feliz de poder compartirlo


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