HISOTRIA DE UN PARTO II

Hijo, te voy a contar la hermosa forma en que llegaste a este mundo.

 

El viernes 14 de Octubre tenía muchos “pendientes” en mi cabeza así es que partimos con tu papá al mall a comprar lo que faltaba para llevar a la clínica.. comimos algo rico y cuando veníamos de vuelta, a eso de las 10, sentí las primeras contracciones. No le di mayor importancia porque jueves y viernes de la semana pasada ya había sentido un par. Como a las 11 me di cuenta que llevaba 1 horas con contracciones constantes así es que empecé a anotarlas en mi aplicación. La Gaby, nuestra matrona, me dijo que cuando llevara 2 horas con contracciones constantes me diera una ducha caliente y si después de ésta seguían, era porque había llegado el momento.

Estuve en ese proceso 5 horas, contracciones constantes cada 15 minutos que me decían que ya querías llegar a este mundo, pero preferí mantenerme acostadita al lado de tu papá regaloneando hasta sentir que tu llegada era inminente. Eran cerca de las 3 de la mañana cuando me fui a la ducha un poco molesta… no quería hacerlo porque no quería que se me pasaran, porque te quería tener acá con nosotros pronto y si se me pasaban era falsa alarma. Mientras me bañaba sentí más contracciones, salí del baño, me sequé el pelo y dejé de sentirlas. Volví a la cama a descansar un rato, me estaba quedando dormida y empezó una fuerte. “Es ahora, va a nacer Mariano”, recuerdo que pensé después de la ducha. Tratamos de hacer que la noche fuese lo más normal posible y de descansar, tu papá se despertaba con casi todas las contracciones, me daba besos, me abrazaba y me decía que no me olvidara de respirar y así llegamos a las 6.30: me desperté con la contracción más fuerte que había sentido, tu papá me dijo que debíamos llamar a la Gaby porque ya estaban siendo más fuertes y seguidas, cada 5 minutos más o menos… seguí esperando y a eso de las 7 la llamé, no quería ser la típica mamá primeriza que llama a la primera, le dije que me dolía mucho, que sentía que ya era el momento porque llevaba horas así y que si me iba a la clínica. Me dijo que cuando estuviera una hora con contracciones cada 5 minutos ya era tiempo, que tomara desayuno rico, terminara el bolso y ahí viéramos como iba la cosa. Me hice un rico te chai, tomé un ratito desayuno con tu papá pero las contracciones me interrumpían cada 5 minutos, eran muy dolorosas! Estaba al menos un minuto inmóvil y me demoré en tomar desayuno. Nuestro bolso estaba listo, faltaba un par de cosas que guardé entre contracción y contracción y así nos dieron las 8.30. Llamamos a la Gaby y partimos a la clínica! Decir que era un torbellino de emociones es poco, estaba cansada por horas sin dormir, cansada de tanto dolor y tan ansiosa de conocerte! No cabía duda de que ibas a nacer ese día y eso me tenía demasiado feliz.

El camino a la clínica fue corto pero intenso, con cada salto sentía que estabas más cerca de nacer. Llegamos, me subieron a la sala de pre parto, me examinaron y ya tenía de 3 a 4 cms de dilatación lo que para mi era poco pero para las matronas era todo un logro, al parecer ser mamá primeriza y haber esperado tanto no es común (me sentí tan campeona). Justo nuestro doc estaba saliente de turno así que pasó a vernos, nos dijo que iría a su casa a tomar desayuno y volvía en un ratito.

Llegó tu papá a nuestro lado cuando ya nos llevaban a la sala SAIP. Llegamos, nos pusimos cómodos y las contracciones empezaron realmente fuertes, si antes me habían dolido en ese momento me di cuenta que lo anterior era un juego, ahora se venían las de verdad. Recuerdo haberle dicho a tu papá que creía que no iba a poder tener un parto natural, que el dolor era mucho… él sabía cuánto quería que fuese lo más natural posible así es que me dijo que esperáramos a la Gaby antes de tomar cualquier decisión y justo cuando estaba sintiendo que el dolor era insoportable llegó, al fin!!! Ella me puso cómoda, me dio flores de Bach, me hizo aromaterapia y me hizo unos masajes que, sin yo saberlo, fueron exactamente lo que necesitaba en ese momento. Le dije que no quería sentir más dolor y me dijo que no había problema, que no estábamos para sufrir. Llegó el anestesista y fue un real alivio. En algún momento la Gaby me revisó, me dijo que ya estábamos en 8 de dilatación y eso pasó muy rápido, mientras me hacía efecto la anestesia y me retorcía de dolor en la camilla, te venías asomando a pasos agigantados. No recuerdo cuando pero llamó a mi doc para decirle que habíamos avanzado mucho en muy poco y él llegó super pronto, estaba feliz de tenerlos a los dos ahí, me daban plena confianza de que todo iba a salir bien y de que si llegaba a pasar algo fuera de lo esperado ellos sabrían perfectamente que decisiones tomar porque sabían cual era mi postura al respecto.

Cuando fui a consulta con la Gaby unas semanas atrás me dio una lista de cosas para llevar a la clínica para el parto y fueron excelente idea! Llevaba frutos secos, chocolate, una manta que te tejí, jugo, mi parlante, una playlist que estuve haciendo los últimos meses pensando en ese momento, de todo para sentirme tranquila, preparada y cómoda.

El trabajo de parto fue tranquilo y agradable, respetaron la poca movilidad que tengo por la pierna y me puse en posiciones muy cómodas en la camilla, me permitieron caminar, ir al baño… toda esta parte tratamos de hacerla lo más íntima posible los 4, sin tanta gente rondándonos.

Ya cerca de las 11 comenzaron las ganas de pujar. Era algo muy extraño, muy animal que salía de adentro mío, me sentía salvaje, como que mi cuerpo quería hacer cosas que no estaban en mi cabeza. Nuevamente la Gaby y mi doc me guiaron, me dijeron que me dejara fluir y cuando vinieran las contracciones pujara con todas mis fuerzas. Así lo hice por casi una hora ayudada de una barra que pusieron sobre la camilla. En algún momento me puse a llorar de la pura emoción de sentir que en unos minutos ibas a estar ahí con nosotros y que al fin te íbamos a conocer, es inexplicable lo que se siente en esos momentos, creo que nunca en la vida había sentido tanta felicidad junta, tantas ganas de ponerme a saltar con los brazos arriba y gritar de pura felicidad. Antes de las 12 el doc me dijo que íbamos perfecto, que estabas a unos centímetros de nacer y me preguntó si te quería sentir así es que me puse un guante, me toqué y estabas ahí!!! Podía sentir tu cabeza peluda a centímetros del mundo exterior! También te sintió tu papá y la cara de sorprendido que puso fue increíble, también se dio cuenta que estabas tan cerca de nacer!. Como a las 12 el doc dijo que había que presionarte un poquito desde el exterior para que nacieras así es que tu papá comenzó a hacer presión sobre mi guata y a las 12.09 llegaste a este mundo. FUE INCREÍBLE! Tu papá me dice “mira, mira”, abro los ojos y te veo salir, largo, muy grande, con los ojos abiertos mirándonos a todos, resbaloso y flaquito. Te pusieron en mi pecho, te miré, le di besos a tu papá y así empezó nuestra vida como familia, así me convertí en mamá, tu papá en papá y tú en nuestro hijo amado y esperado que llegó a darnos más felicidad de la que ya veníamos disfrutando con tu papá desde que estamos juntos.

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Quedan todas invitadas a compartir sus experiencias, cada mujer que las lea se los va a agradecer.


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